Haile Selassie no sólo fue el Emperador que estableció un régimen absolutista en Etiopía. Haile Selassie es uno de los personajes africanos de los que más se ha hablado y se sigue hablando en todo el mundo y a lo largo de la historia por su peculiar régimen establecido en el continente negro y por ser el líder de una religión: el rastafarismo, un movimiento social del que creemos conocer mucho y sobre el que realmente no sabemos nada.
Kapuscinski trata de mostrar con todo detalle el transcurso de su régimen, recogido en la obra titulada “El Emperador”. El escritor polaco no nos muestra sus artes literarias, simplemente recoge testimonios de quienes estuvieron cerca de este peculiar emperador que estableció el más oscuro de los absolutismos en pleno siglo XX durante casi 40 años. Quienes sirvieron al Emperador durante su mandato relatan en la obra de Kapuscinski todas sus sensaciones, sus testimonios y qué significó para ellos el mandato de Selassie, así como qué hicieron ellos para servirle durante su reinado. Kapuscinski se limita a escribir las iniciales de sus testimonios, evitando dar más datos, imagino que para evitar problemas a todos aquellos que han colaborado en su obra.
En este relato se puede observar prácticamente de todo: los argumentos de quienes justifican el absolutismo en un país, disculpando incluso las muertes por inanición, calificándolas de “irremediables”. El aumento de las protestas de los ciudadanos etíopes, no aquellos que todo tienen o no tienen nada, sino aquellos que tienen un poco y ven todo desde otra perspectiva. El peligro que supone para un estado totalitario otorgar determinados derechos a determinados ciudadanos, tales como el estudio o los viajes al extranjero, algo que cambia claramente su perspectiva y su conciencia del lamentable estado en el que se encontraba el Imperio Etíope. La manipulación de los ministros a la hora de relacionarse con la prensa internacional, tratando de despistarla siempre sin éxito, al igual que lo engañado que tenían a su propio pueblo, al cual si que consiguieron despistar durante largas décadas. O, incluso, la sutileza de un Emperador cuando tenía como misión escoger a sus ministros, algo que debía hacer con especial cuidado, ya que una dictadura no se sostiene por el dictador, sino por quienes le sirven.
Todo esto en una obra periodística que recogió los testimonios más próximos a Haile Selassie y que vivieron un antes y un después no sólo en la historia de Etiopía, sino también en la historia de la humanidad.