El Emperador

mayo 24, 2010

Haile Selassie no sólo fue el Emperador que estableció un régimen absolutista en Etiopía. Haile Selassie es uno de los personajes africanos de los que más se ha hablado y se sigue hablando en todo el mundo y a lo largo de la historia por su peculiar régimen establecido en el continente negro y por ser el líder de una religión: el rastafarismo, un movimiento social del que creemos conocer mucho y sobre el que realmente no sabemos nada.

Kapuscinski trata de mostrar con todo detalle el transcurso de su régimen, recogido en la obra titulada “El Emperador”. El escritor polaco no nos muestra sus artes literarias, simplemente recoge testimonios de quienes estuvieron cerca de este peculiar emperador que estableció el más oscuro de los absolutismos en pleno siglo XX durante casi 40 años. Quienes sirvieron al Emperador durante su mandato relatan en la obra de Kapuscinski todas sus sensaciones, sus testimonios y qué significó para ellos el mandato de Selassie, así como qué hicieron ellos para servirle durante su reinado. Kapuscinski se limita a escribir las iniciales de sus testimonios, evitando dar más datos, imagino que para evitar problemas a todos aquellos que han colaborado en su obra.

En este relato se puede observar prácticamente de todo: los argumentos de quienes justifican el absolutismo en un país, disculpando incluso las muertes por inanición, calificándolas de “irremediables”. El aumento de las protestas de los ciudadanos etíopes, no aquellos que todo tienen o no tienen nada, sino aquellos que tienen un poco y ven todo desde otra perspectiva. El peligro que supone para un estado totalitario otorgar determinados derechos a determinados ciudadanos, tales como el estudio o los viajes al extranjero, algo que cambia claramente su perspectiva y su conciencia del lamentable estado en el que se encontraba el Imperio Etíope. La manipulación de los ministros a la hora de relacionarse con la prensa internacional, tratando de despistarla siempre sin éxito, al igual que lo engañado que tenían a su propio pueblo, al cual si que consiguieron despistar durante largas décadas. O, incluso, la sutileza de un Emperador cuando tenía como misión escoger a sus ministros, algo que debía hacer con especial cuidado, ya que una dictadura no se sostiene por el dictador, sino por quienes le sirven.

Todo esto en una obra periodística que recogió los testimonios más próximos a Haile Selassie y que vivieron un antes y un después no sólo en la historia de Etiopía, sino también en la historia de la humanidad.

Seminario sobre Kapuscinski

mayo 24, 2010

El miércoles 5 de mayo se iniciaron las jornadas sobre el periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski. La pasión que este hombre desarrolló por las comunicaciones, su gran reconocimiento y prestigio internacional reflejado incluso en premios como un Príncipe de Asturias o su nombramiento como Doctor Honoris Causa en varias universidades son motivos más que suficientes como para que en las facultades de periodismo se haga hincapié en su figura.

Tras la presentación, Agnieszka Flisek fue la primera invitada para hablar sobre el protagonista de estas jornadas. Flisek es profesora en la Universidad de Varsovia y además fue secretaria de Kapuscinski durante cuatro años, por lo que le conoció muy de cerca. Ella se encargó de destacar al reportero polaco por su imparcialidad en una de sus obras más conocidas, “El Emperador”, libro en el que se limita a reflejar las entrevistas de quienes estuvieron junto a Haile Selassie durante sus años de absolutismo en Etiopía, sin que el autor de la obra, Kapuscinski, aporte ni una sola palabra propia y ni mucho menos una sola valoración, dando absoluto y total protagonismo a aquellos que conocieron de cerca al emperador etíope.

A la profesora polaca le siguió Rubén Darío Torres, politólogo y profesor de la UNED procedente de Argentina, quien se refirió en varias ocasiones a los paralelismos existentes entre los regímenes totalitarios y las democracias actuales, concretamente en el ámbito de los medios de comunicación. Haile Selassie era un todopoderoso que controlaba todas las empresas de su país, desde los medios de comunicación hasta los bares etíopes, pasando por los transportes urbanos, entre otras muchas entidades. Rubén Torres se atrevió a comparar los medios de comunicación de la dictadura del ex emperador etíope, los cuales, evidentemente, protegían de forma incondicional a Haile Selassie, agrandando sus logros y tapando sus carencias; con algunos medios públicos actuales: “¿Qué diferencia hay entre un medio de comunicación de una dictadura que protege la figura de su líder con un medio de comunicación en la democracia que tapa los casos de corrupción en los que está involucrado un presidente autonómico”. No hacía falta pensar mucho para saber a qué medios se refería.

Por último, intervino Agustín Vico, también periodista y especialista en la vida y en las obras de Kapuscinski. Calificó “El Emperador” como una obra catálogo del periodismo, que se basaba el contraste y en plasmar la realidad, es decir, lo que de verdad es el periodismo, y no en lo que se ha convertido en algunos casos, lo que él llamó “periodismo de refrito”, algo que ha aumentado debido al uso de Internet para consultar informaciones periodísticas que en muchos casos no son más que plagios o noticias no contrastadas que automáticamente se dan por válidas.

El jueves 6 fue el segundo y último día del seminario de Kapuscinski, que concluiría con dos presencias más. La primera fue la de Malgorzata Kolankowska, también periodista y profesora de una universidad polaca, además de hispanista. Kolankowska habló de toda una generación de periodistas polacos que habían seguido el ejemplo de Kapuscinski y habían desarrollado su profesión con la motivación de tener como referente al homenajeado en este seminario, además de algún diario Gazeta Wyborcza, quien “marcó el inicio de la transición polaca” durante las décadas de los 50 y de los 60, según la invitada. Entre los periodistas discípulos de Kapuscinski nombro a Beata Pawlak, quien escribió sobre el Islam en la prensa polaca; o Wojciech Jagielski, quien reconoce que Kapuscinski siempre será su maestro, entre otros muchos. Y es que la importancia del homenajeado en Polonia fue total para el periodismo y la literatura de ese país que siempre fue víctima de guerras mundiales y de constantes reformas político – geográficas.

Jedrzej Morawiecki fue quien se encargó de concluir este seminario con la ayuda de la anterior invitada, que ejercía de traductora. Morawiecki es reportero y profesor de periodismo en la Universidad de Wroclaw y se encargó de subrayar lo que para él había sido realmente Kapuscinski: “No un mito ni un maestro, sino un ejemplo”. También dijo que el fallecido reportero polaco era un “encantador del reportaje”. Su intervención fue algo más compleja ya que necesitaba la ayuda de la traducción simultánea.

En definitiva, dos días de seminario que nos ayudaron a conocer un poco más a un autor procedente de un país “poco internacional” por decirlo de alguna manera y sobre el que conocemos pocas cosas, pese a que tiene uno de los periodistas más conocidos y más referentes de todos los tiempos, uno de esos hombres que ha escrito la historia y la ha plasmado siempre desde el rigor y desde la veracidad que un periodista requiere.

Periodismo altruista

marzo 17, 2010

Pau Llop, uno de los creadores de Bottup, estuvo con los estudiantes de cuarto de periodismo de la UMH el pasado miércoles 10 de marzo hablando de su proyecto. Bottup es una web de periodismo ciudadano que aprovecha las mejores virtudes de Internet para expandirse todo lo posible. Esta web la realizan ciudadanos (unos 1.300) que cuelgan las noticias que ellos ven con sus propios ojos, que viven en primera persona. Bottup también tiene un equipo de redacción que se encarga de contrastar esas noticias enviadas. Esta web no es sostenible económicamente, no se ayuda de subvenciones y según Pau Llop, “va en camino de convertirse en una sociedad sin ánimo de lucro”. Está claro que este tipo de periodismo no se realiza con fines lucrativos, ya que, tal y como dice Pau Llop, “no ganamos dinero pero hacemos periodismo”, que es lo que realmente les interesa.

Uno de los temas más interesantes que se trataron en la charla es el del posible fin de la neutralidad de la red. La idea de telefónica de cobrar un “peaje” a los usuarios de Internet por colgar contenidos propios en la red ha desatado una gran polémica. Se trata de una actitud propia de la SGAE imitada por la gran empresa de telecomunicaciones española. Cobrar ese “peaje” supone limitar las virtudes de Internet, la libertad de expresión a la hora de colgar contenidos y hacer de la Red un instrumento sólo para aquellos que se lo pueden permitir. En pocas palabras, significaría ponerle trabas a Internet. Reduciéndonos al ámbito periodístico, sería una forma de hacer desaparecer miles de blogs y de espacios de libre información, como lo es Bottup.

Entre otras, cosas, Llop matizó lo que para él es el periodismo ciudadano, que no se basa en que los ciudadanos publiquen noticias. “Para eso están los periodistas”, afirmaba. El periodismo ciudadano debe entenderse como “el periodismo a la ciudadanía”, una opinión más sobre las distintas versiones sobre lo que es realmente ese término.

Concluyendo, los medios digitales han cambiado a la sociedad y eso ha arrastrado el periodismo, que se ha visto obligado a adaptarse a las nuevas tecnologías. Hacer periodismo de forma altruista es la filosofía de Pau Llop y de su espacio web, algo que no es muy habitual pese a que es la forma perfecta de dar información: de forma desinteresada. El problema del sustento económico es evidente. Por eso, algunas plataformas como ‘Periodismo Humano‘ tratan de mantenerse mediante las subvenciones económicas voluntarias de los usuarios. Veremos si da resultado.

Periodismo digital

marzo 15, 2010

El protagonismo que Internet ha tomado en la sociedad actual es indiscutible. Ahora todo se mueve a través de Internet: la información, las empresas, los proyectos e incluso las personas físicas. Siempre que se desea adquirir cualquier tipo de información se recurre a Internet como el recurso más inmediato y eficaz.

Esto, evidentemente, incluye al periodismo, que ha debido adaptarse a las últimas tecnologías para no quedarse atrás. El constante debate que existe a día de hoy sobre sí desaparecerán o no los diarios impresos se está dando por el gran protagonismo que ha tomado Internet. La Red supone múltiples ventajas para el periodismo: el más destacado es la inmediatez. Los diarios impresos muestran con profundidad todo lo ocurrido durante el día anterior. La inmediatez de Internet permite que en cuanto ocurre una noticia, el usuario o lector de noticias se enterará con total rapidez sobre lo que pasa. Por tanto, la actualidad es total y constante. Aunque el abuso de la inmediatez tiene algún inconveniente. El usuario está permanentemente impaciente de conocer lo que ha pasado, de recibir nuevas noticias. Cuando no hay nada que contar, muchas veces, la prensa digital recurre a lo más estúpido para saciar esa necesidad del usuario (algo muy típico en la prensa digital deportiva).

Internet también ha beneficiado a la prensa en otros aspectos: existen hemerotecas on-line, algo que el usuario agradece siempre que quiere buscar informaciones pasadas; y da la posibilidad de feed-back entre usuarios. Antes, esa retroalimentación se daba tan solo a través de las cartas al director, las cuales se seleccionaban por motivos de censura o porque no cabían todas en el diario. Además, tardaban en llegar un día y la comunicación no era constante y fluida como lo es ahora. La sustitución de las cartas al director por e-mails, foros, chats y redes sociales ha logrado que la retroalimentación sea total tanto entre los mismos usuarios como entre usuarios y periodistas.

Pero Internet es un recurso que se debe saber utilizar. De nada sirven las ventajas que proporciona la red si no se saben manejar sus recursos. Existen diarios web que desesperan a los usuarios por su dificultad a la hora de manejarlos. Todas las páginas web deben tener esa facilidad de ser manejadas por los usuarios. La dificultad provocará recibir un menor número de visitas y que los usuarios se desquicien. Lo mismo pasa con las diarios digitales que no aprovechan los elementos hipermedia o enlaces internos y externos. Internet permite cosas como incluir vídeo y audio para las noticias, algo que debe aprovecharse. Los enlaces internos, que permiten contextualizar la noticia a través de noticias pasadas relacionadas, son fundamentales para la capacidad de comprensión del usuario. Hay diarios web que no lo tienen en cuenta, por ejemplo el Diario Información.

Un ejemplo de diario exclusivamente digital creado en España y que está sabiendo aprovechar bien los recursos de Internet es SportYou. Ha sabido promocionarse bien a través de redes sociales como Facebook, Twitter; a través de programas de televisión como Punto Pelota; facilita el feedback entre usuarios y periodistas mediante sus propias redes sociales y foros; aprovecha los elementos multimedia, enlaces externos e internos y todo absolutamente a través de Internet.

¿Periodismo independiente?

enero 12, 2010

En un mundo tan mercantilizado como en el que vivimos, es normal que la prioridad del periodismo no sea el ciudadano. Las empresas siempre tratan de obtener rentabilidad, el mayor beneficio económico posible, y es por eso que incluso las empresas periodísticas buscan exactamente lo mismo. La audiencia quiere en un principio que los medios estén a su servicio, pero esto se puede entender de varias maneras:

1.- Lo normal es que los espectadores / lectores / oyentes quieran que se les proporcione información de manera imparcial, separada de intereses políticos, económicos, personales y de competencia con otros medios, es decir, la audiencia siempre dirá que desea información independiente. Esto es, en teoría, “lo que debería ser”.

2.- Pese a que la gran mayoría de los espectadores / lectores / oyentes dirían decantarse por el primer punto, no suele ser así. Un espectador sigue tal medio de comunicación porque es afín a sus intereses, convicciones o ideologías. Por tanto, pese a reclamar información independiente, el lee lo que quiere que le pongan en el periódico, es por eso que se decantan por un medio o por otro. Por tanto, el medio no le ofrece al espectador información independiente, sino que se adapta a un público objetivo para que éste lo siga.

3.- La información independiente es casi inexistente. Siempre podemos confiar en las instituciones públicas (no todas, por supuesto) que tratan de plasmar en sus medios pluralismo, imparcialidad y gustos para todos. No suele ser lo que más éxito tiene.

Por tanto, la información independiente es prácticamente una utopía. Primero por lo difícil que es dejar escapar el beneficio económico fácil. Y segundo porque gran parte del público no desea realmente periodismo independiente.

Verificación

enero 11, 2010

Muchas son las técnicas existentes en el periodismo para que las noticias publicadas estén verificadas en su totalidad. Pese a la existencia de esa gran cantidad de técnicas, el periodismo verificado no es algo que esté muy de moda. Actualmente, en el periodismo predomina más el “lo que podría ser” que “lo que es”. En estos tiempos, todos los días sale una nueva edición de cada diario; a todas horas hay telediarios en algunas cadenas televisivas; la radio repasa cada poco tiempo los boletines; y por último, Internet se encarga siempre de poner lo último que haya ocurrido en cualquier parte del mundo inmediatamente después de haber sucedido.

¿Qué provoca esto? Que el periodismo carga con una gran responsabilidad, la de actualizarse constantemente, pase lo que pase, debe satisfacer a la audiencia con algo nuevo, algo noticiable, si no lo es, pintarlo como tal para que el lector / oyente / espectador no se sienta defraudado. Es por eso que, en un periodismo donde prima más la actualidad inmediata que el análisis profundo, la verificación y el contraste de datos, los periodistas se inclinan más por los métodos interpretativos a la hora de publicar noticias. Esto significa que no muestran la noticia tal y como es, sino que la maquillan, ellos mismos la hacen más interesante con datos no del todo comprobados, más bien datos “creíbles” de cara al lector para captar su seguimiento. También incluyen palabras entrecomilladas dichas por tal protagonista o tal testigo que no siempre reflejan lo que éste ha dicho exactamente. Los informadores a veces llevan esas palabras a su propio terreno, al que verdaderamente les interesa. Esto es algo que se da con mucha frecuencia en el periodismo político español, donde los medios, afines como hinchas de fútbol a su particular partido político, tratan siempre de maquillar todo para favorecer sus propios intereses.

La objetividad, considerada por algunos como la cima a la que todo periodista aspira a llegar, es algo de lo que se habla mucho pero que en muy pocos casos trata de obtenerse. Las fuentes de las noticias, normalmente testigos o expertos en la materia, siempre o muy frecuentemente son seleccionadas a propósito por el periodista, con una clara intencionalidad, para que digan lo que el periodista desea plasmar en su medio y mostrar a su público. La objetividad, por tanto, podemos decir que no existe en el periodismo.

El actual periodismo de investigación

enero 11, 2010

El periodismo de investigación es algo que todos conocemos pero no como tal. Muy pocos elementos del periodismo de los que hoy se presentan como “de investigación” son realmente eso. El protagonismo de la televisión respecto al resto de medios de comunicación es total y los programas de periodismo de investigación que emite no suelen ser, en absoluto, periodismo de investigación. En una sociedad en la que prima el sensacionalismo y el espectáculo sobre la veracidad y el contraste, poco se puede hacer por el periodismo de investigación.

Por poner ejemplos de la televisión, las investigaciones que se realizan no suelen ser, ni mucho menos, de denuncia al poder establecido. Muchos de ellos se basan en cámaras ocultas que denuncian las irregularidades de una empresa o el comportamiento de tal tipo de personas. Todo esto acompañado de comentarios totalmente sensacionalistas e hiperbólicos del presentador o presentadora. Un ejemplo son los diarios que presentaba Mercedes Milá en Telecinco. Ella misma denominaba su programa como periodismo de investigación cuando en realidad se dedicaba a criticar con fuerza todo lo que grababa su cámara a la vez que emitía juicios de valor e intentaba dar lecciones de dignidad tanto a los investigados como a los espectadores. Un periodista de investigación debe dejar a su lector / oyente / espectador que juzgue los hechos por sí mismo, que saque sus propias conclusiones. Cuando el periodista le dice a su seguidor lo que debe pensar, ese periodismo de investigación deja de existir para convertirse en pura manipulación.

El periodismo de investigación original no está muy de moda actualmente. Al menos, aquí en España, la prensa no ha sacado en los últimos años demasiados escándalos ni casos denunciables a los gobiernos que ha habido. Por poner ejemplos, todo el papel que han jugado los medios de comunicación en los últimos escándalos que han salido a la luz (Caso Gürtel, Caso del Liceo de Barcelona, Caso Faisán) han sido informaciones extraídas de los juzgados y de fuentes policiales, es decir, ningún periodista ha llegado por sí mismo a informar de estos casos, han tenido que nutrirse de las fuentes oficiales. Se trata de periodismo sobre investigaciones que ya están en curso,  que es lo que prima en España durante los últimos años.

Sobre el periodismo de investigación interpretativo, existe un personaje famoso querido y odiado a partes iguales: Michael Moore. El norteamericano se ha encargado siempre de machacar todas las irregularidades e injusticias de Norteamérica, de su gobierno (el de Bush) y de sus instituciones. A partir de temas que se conocían no detalladamente, Moore se encarga de recopilar datos para hacer un vídeo – documental sobre el tema en cuestión, ayudado siempre de su carisma, de su fama y también de la demagogia que muchas veces desprende.

En cualquier caso, podemos decir que en España no existe un fuerte periodismo de investigación que ejerza como vigilante y controlador del poder. Más bien, en la disputa por el poder político, cada diario trata de remar hacia su dirección, de nutrirse de las fuentes judiciales para poder denunciar cualquier escándalo o supuesto escándalo del partido contrario y de restar importancia sobre lo que le afecta al partido que favorecen. Pero en muy pocos casos realizan un verdadero periodismo de investigación que limite las atrocidades del poder.

El defectuoso foro público

enero 11, 2010

El periodismo, tantas veces denominado como cuarto poder, es quien genera la opinión pública generalizada a través de los medios de comunicación, unos medios que cada vez son más avanzados, renovados y que están al alcance un número de personas cada vez más aumentado. Los periodistas reflejan en los medios lo que ellos consideran actualidad y le dicen al público sobre qué deben pensar. El esquema es así de sencillo, por tanto, el público no piensa sobre lo que quiere, sino sobre lo que los medios le indican que reflexione. Es en este clima en el que se crean los foros de discusión, siempre divididos entre medios de una afinidad política u otra, así como entre sus seguidores.

En este sentido, el periodismo cumple de alguna manera con su deber de “foro social”, reflejando todos los temas que ellos consideran importantes, creando debates en los medios y “alimentando” a la población con cosas sobre las que deben opinar algo. Esto a simple vista parece positivo, pero se le pueden sacar multitud de defectos.

En primer lugar los medios no reflejan en absoluto todas las ideologías. Siempre son de un lado o de otro, no existen las alternativas, exceptuando algún diario, radio o página web afín a ideologías que la población desconoce. Solo hay dos puntos de vista desde los que pensar y entre ellos se crea una gran disputa a ultranza como si de hinchas de un equipo de fútbol se tratara. La limitación ideológica de los medios, incapaz de hacer hincapié en terceras opciones, da lugar a la bipolarización político – social formada por dos bandos que se enfrentan de forma enfurecida pero que, realmente, no se diferencian tanto.

Por otro lado, la importancia que últimamente se le da a lo novedoso, predominando esto sobre el análisis, la veracidad y el contraste, hace que los medios inviertan más en tecnología que en calidad periodística ya que se le ha adiestrado al público para que atienda la última hora de forma rápida y concisa antes que la profundidad en los temas de actualidad.

Y para terminar, como es el criterio económico lo que prima en toda empresa, por mucha labor social que realice, como lo podría ser cualquier medio de comunicación, el debate social se transforma en disputa agresiva entre componentes de un bando y de otro, dando más importancia al insulto, a la ofensa o incluso al intento de agresión física, que es casi siempre lo más esperado por la audiencia. Cuando en un debate ocurre algo así, siempre se muestra al público la agresión antes que el debate en sí, que en teoría, es lo que realmente interesa.

Los medios tienen la fundamental labor de crear un debate social de consenso e integración en el que las ideas, todas y no algunas de ellas, se conozcan, respeten y se entiendan en la medida de lo posible, dando prioridad siempre a la palabra, a los hechos, a la investigación, a las buenas formas y al rigor. Aunque existe un foro público en los medios de comunicación, se puede observar que no es el foro público ideal ni el que todos deseamos.

Reiteración televisiva

enero 11, 2010

Uno de los defectos que se le encuentra al periodismo actual es la reiteración. En televisión se repiten durante el mismo día, siempre, las mismas noticias. Los telediarios matinales son calcados a los de medio día y a los de la noche. La radio y la prensa son medios con menos audiencia. Tienen un público fiel, fijo, al que le cuesta muchísimo cambiar de emisora o de diario ya que se acostumbra a unos programas, a una estructura, a unas secciones que perduran durante años, al contrario de la televisión, cuyos programas son, en su mayoría, efímeros. Esas características de la radio y de la prensa permiten tratar los temas con mayor profundidad, análisis y detalle. Todo eso va unido a la imaginación que tanto periodistas de radio como de prensa tienen que aplicar a diario a sus programas o artículos. Es lo que tiene carecer del poder de la imagen.

Por tanto, podemos decir que radio y prensa tienen contenidos no tan reiterativos como los que tiene la televisión, el medio más seguido con diferencia. La reiteración va más allá de los telediarios. En la mayor parte de programas, se le dan vueltas a un tema, se profundiza, se vuelve al mismo punto, se vuelve a analizar, y así pueden pasar días o semanas con una misma noticia o debate. Los programas de entretenimiento son el ejemplo perfecto de las nombradas reiteraciones, que no existen tan solo en los temas. Cuando un programa tiene éxito en una cadena determinada, todas las demás tratan de copiarlo, de hacer algo parecido o igual, a su manera.

La reiteración en los telediarios es probablemente su mayor defecto. Repetir tanto cansa al público. También cansa que se den un gran número de noticias, en ocasiones inalcanzable, con pocos segundos dedicados a cada una. Las noticias – espectáculo, tan puestas de moda ahora, son una de las formas de aumentar el número de noticias en un telediario y a la vez no profundizar en lo importante. Quizás la audiencia se haya acostumbrado a eso y puede que no sea bueno. Una noticia necesita contexto, profundidad, análisis. Y no una rápida pincelada.

Cuando el periodismo olvida su fin

enero 6, 2010

Desde hace décadas estamos viviendo en una ola de neoliberalismo económico que, por supuesto, afecta a la sociedad, a sus partes y a su modo de ser. Ese modo de ser se ve modificado cuando consideramos que todo, absolutamente todo en la sociedad, existe o debe existir para generar un beneficio económico, cuanto más grande mejor.

Existen multitud de ejemplos. La sanidad, sin ir más lejos, se ha convertido en un negocio. Algo tan básico y fundamental solo es accesible si dispones de dinero suficiente. Si no es así, te tocará esperar un tiempo largo de cola para recibir consulta en la sanidad pública. La transformación capitalista de las cosas incluye también al periodismo. Un negocio tan amplio, tan seguido y tan fundamental no podía quedar fuera, evidentemente. Es por eso que, cuando una información no es rentable económicamente hablando, la esquivamos, la olvidamos y pensamos en otra cosa. De eso trata la película ‘El Dilema’, basada en un hecho real que ocurrió en Estados Unidos, cuando un ex trabajador de la tabacalera ‘Brown and Williamson’ sacó a la luz todas las irregularidades cometidas por la industria del tabaco, algo que, como explica el protagonista de todo esto, Jeffrey Wigand, “no solo actúan de forma inmoral, sino que también de forma ilegal”. El miedo de la CBS, la cadena que debía publicar el documental de Wigand, hizo que momentáneamente se echaran hacia atrás, por miedo a que la tabacalera ‘B&W’ les demandase. Es ahí cuando surge el conflicto entre información y negocio. Finalmente, Lowell Bergman, presentador del programa, consiguió publicar su entrevista con Wigand.

Cuando en el periodismo la rentabilidad económica está por encima de la información, dejamos de ser periodistas para convertirnos en oportunistas. Lo malo es que llevamos ya unos años en los que, en todos los trabajos, siempre está antes la rentabilidad que la honradez y la fidelidad al oficio.


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